
El hombre es un puente entre el mundo del espíritu y el de la materia
(por supuesto, cuando nos referimos al «hombre» designamos a todos los componentes del género humano, varón y hembra).
El alma del hombre es espíritu, de naturaleza similar al ángel; su cuerpo es materia,
similar en naturaleza a los animales. Pero el hombre no es ni ángel ni bestia; es un ser aparte por derecho propio,
un ser con un pie en el tiempo y otro en la eternidad. Los filósofos definen al hombre como «animal racional»; «racional»
señala su alma espiritual, y «animal» connota su cuerpo físico.
Sabiendo la inclinación que los hombres tenemos al orgullo y
la vanidad, resulta sorprendente la poca consideración que damos al hecho de ser unos seres tan maravillosos.
Sólo el cuerpo es bastante para asombrarnos.Y nuestro cuerpo es sólo la mitad del hombre, y,con mucho, la mitad menos valiosa. Pero es un don que hay que apreciar,
un don que hemos de agradecer, la ,habitación idónea para el alma espiritual que es la que le da vida, poder y sentido.
En el libro “Génesis” del Antiguo Testamento,
hay una declaración de que Dios creó al hombre a Su
imagen y semejanza. Algunas personas, que creen que el hombre es un cuerpo, concluyeron de esto que Dios
el Padre tiene la apariencia del cuerpo humano. Y ellos empezaron a dibujarlo en la forma de un anciano que se
sienta en una nube.
Pero el hombre no es un cuerpo,
el hombre es una conciencia, una unidad de energía que se percibe,
que mora temporalmente en un cuerpo o fuera de él. Dios también es una Conciencia.
Un hombre ordinario es una conciencia pequeña. Pero Dios es el Océano
Infinito de Conciencia del universo entero.
Y la tarea de cada uno de nosotros es lograr semejanza Divina cualitativa y
cuantitativa y afluir en ese Océano y unirse con Él.
1 comentario:
weno llegue aca dando vueltas por la internet.. y me gusto tu blog.. esta interesane.. uhm.. bueno eso.. chau..sigue asi.. y que te vaya bien... chaitouu
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